VIOLENCIA DE GÉNERO
La afirmación de violencia de género toma dos
aristas de hombre a mujer y de mujer a hombre, pero de esta manera se atienden
las expectativas de la realidad, es decir, en definitiva es la forma de hacerse
invisible en una sociedad que lo señala en cada uno de sus actos,
comportamientos, actitudes hasta en la forma de expresarse tomando en cuenta en
cualquier ámbito de cada individuo. Aparece desde el piropo como halago y el
maltrato como un tema de pareja, hasta el homicidio por celos o alcohol peor
todo tiene su causa y consecuencia y de ahí sufre el resultado de tornarse tema
de un problema social presente en la sociedad para serlo atendido evitarlo o
hasta terminarlo de raíz.
El problema de la violencia de género no son esos 700.000 hombres que maltratan ni los 70 que matan, el problema de la violencia de género es el machismo que los alimenta a todos ellos y al resto de la sociedad. Un machismo que lleva a que el 3% de la población de la UE manifieste que la violencia de género está justificada en algunas ocasiones, y que un 1% afirme que lo está en todas las ocasiones (Eurobarómetro, 2010).
Las mujeres han sido víctimas de esta violencia y es
fácil identificar la cuestión entro de una relación en pareja y por ende de una
familia al entender que hay una respuesta individual para ocasionar roces que
llamen después a existir este cambio social que dan mucho que desear, también
debe serlo entender que cada uno de los agresores que ya está ejerciendo la
violencia, reaccione de forma particular ante las circunstancias que envuelven
su relación y el contexto social del momento.
De acuerdo a la etnia, el porcentaje más alto que ha vivido algún tipo de violencia se concentra en la población indígena con el 67,8% seguida de la mujer afroecuatoriana con el 66,7%. Si clasificamos a las mujeres por nivel de instrucción, el 70% de las que asisten a centros de alfabetización ha sufrido algún tipo de violencia y aunque las que más educación tienen sufren menos violencia, los porcentajes no bajan del 50%.
Mariano
Rajoy indica que la única estrategia, la que nos hace más fuertes y
eficaces frente a la violencia de género y frente a los cobardes que la practican,
es el compromiso de todos en torno a los valores de la unidad, el consenso y la
solidaridad, valores que constituyen la columna vertebral de nuestro compromiso
colectivo y que deben seguir presidiendo nuestra actuación en el futuro.
Por eso, concluimos que este problema sigue vigente
por problemas sociales, entonces si hay que erradicarlo debes empezar por ti
misma, por tu decisión, porque lo deseas y que la ley haga su demás trabajo;
mientras exista una sola mujer que sufre en silencio a manos de su pareja o
ex-pareja, nuestra prioridad ha de ser mejorar la protección y la respuesta que
ofrecemos a estas personas y a sus familias. Hay salida y solo tú decides.


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